Mapamundi de Fra Mauro, en el facsímil de Santarém de 1854 - Lámina
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- Tamaño: 100 x 96 cm
- Impresión: Papel de Arte Canson 180grs.
- Autor: Fra Mauro y el vizconde de Santarém
- Orientación: Sur arriba
- Año 1854, facsímil del mapa de hacia 1450
Hacia 1450, un monje camaldulense del monasterio de San Michele di Murano dedicó años a dibujar el mundo entero sobre pergamino. Fra Mauro trabajaba en Venecia, que era el puerto donde desembarcaban las noticias, y su método consistió en interrogar a mercaderes, marinos y viajeros y anotar lo que decían. El resultado lleva más de tres mil inscripciones en dialecto veneciano y se considera el mayor monumento de la cartografía medieval. Aparecen ahí los relatos de Marco Polo y de Niccolò de' Conti, fuentes árabes y la información traída por una embajada etíope.
Lo que hace excepcional a este mapa es lo que su autor decidió dejar afuera. Fra Mauro excluyó a los gigantes Gog y Magog, que aparecían en toda la tradición medieval, porque ningún viajero que él hubiera escuchado los había visto. Movió Jerusalén de su lugar en el centro del mundo hacia su posición geográfica real. Puso el Paraíso terrenal fuera del círculo del mapa, en una viñeta aparte. Y dibujó el extremo sur de África rodeado de mar abierto, afirmando que el continente se podía circunnavegar, unas cuatro décadas antes de que Bartolomeu Dias lo comprobara. El mapa mira hacia el sur, siguiendo la costumbre de la cartografía árabe, de modo que Europa queda abajo y el océano Índico arriba.
El facsímil lo publicó en París el segundo vizconde de Santarém, historiador portugués exiliado que fundó el estudio moderno de los mapas antiguos y a quien la tradición atribuyó durante mucho tiempo la invención de la palabra cartografía, aunque investigaciones recientes muestran que el término ya circulaba entre geógrafos franceses y alemanes desde antes. Santarém dedicó sus últimos años a reproducir en litografía los mapas medievales dispersos por las bibliotecas de Europa, y esta lámina de 1854 fue la primera vez que el mapa de Fra Mauro se imprimió en su tamaño real y con todas sus leyendas legibles.
Detalles para mirar de cerca
América no está. El mapa registra el mundo tal como se entendía cuarenta y dos años antes del primer viaje de Colón, de modo que el continente entero todavía es una ausencia. En las cuatro esquinas hay diagramas independientes del mapa. Arriba a la izquierda está la cosmología completa en círculos concéntricos, con la Tierra, el agua, el aire, la esfera del fuego, la Luna, Mercurio, Venus, el Sol, Marte, Júpiter, Saturno, las estrellas fijas y el Cielo Empíreo. Abajo a la izquierda hay un esquema de la esfera terrestre con la línea equinoccial y los trópicos. Abajo a la derecha, el Paraíso terrenal dentro de un recinto circular. Ese último recuadro guarda una huella involuntaria. En el original de Venecia el Paraíso está en la esquina inferior izquierda, y el hecho de que en esta lámina aparezca a la derecha indica que Santarém no trabajó sobre el mapa mismo sino sobre un calco de la copia manuscrita que William Frazer había hecho en 1804 y que se conservaba en el Museo Británico. Lo que estás mirando es la copia de una copia, y el error que lo delata queda a la vista.